LA LECCION

La Leccion - Guillermo Quijano

Este articulo fue recientemente publicado por el Elephant Journal - un blog con presencia mundial, como el preferido del editor. Es una historia redencion personal no de tristeza, de encuentro propio no de sufrimiento.  


Traducida a lo chibcha pues encontrar fluidez en espanol es un poco dificil aunque no se me ha olvidado hablarlo. Espero les guste y que de pronto pueda servir de ayuda a ustedes o a alguien que halla pasado por estas situaciones tan dificiles que la vida nos puso por delante.  He hablado con unos de ustedes esta semana y parece que estas cosas son mundiales... nos pasan a todos.  Pero esta historia es intensa - para mi. 


Saludos - Guillermo Q.



Mi esposa me envió un texto una noche que decía: “Te importaría traernos leña? ¡Como está haciendo de frio aquí!” 


Una pregunta tan simple e inocente – cual sería la razón para no hacerlo? Hasta parecía una pregunta normal como algo cotidiano. Inmediatamente sali a mi garaje a buscar una bolsa fuerte y en unos minutos encontré una, pero en mi opinión no era suficientemente grande – continué buscando – “ah, ¡perfecto!” pensé cuando encontré una de más volumen – “en esta si va a caber mucho”. Como siempre, quería darle lo mas posible a ella – lo mejor. Camine hacia el jardín, estaba haciendo frio y una suave lluvia caía lo cual había mojado la leña de encima. Agarre los pedazos mojados y los tire al suelo hasta que encontré los más secos – los mejores.


Eran las 3 de la mañana. 


Una vez que tenia una buena colección, camine alrededor de la casa hacia mi carro. Mis lagrimas se mezclaban con la lluvia, pero podía sentir claramente que eran lagrimas llegando a mis labios gracias a su textura y sabor. Abrí la puerta del carro y prendí un cigarrillo – acababa de empezar a fumar otra vez recientemente después de no hacerlo por 20 años, un demonio necesario el cual mata y cura al mismo tiempo.


Me puse en ruta. La lluvia parecía mucho mas fuerte desde el interior del carro de lo que sentía afuera y los parabrisas hacían mucho ruido – de pronto era el silencio de la mañana sin contener los ruidos de la vida cotidiana. Y en minutos me encontré en ruta a un sitio el cual me traería imaginables cantidades de dolor y tortura de ese día en adelante – la casa del amante de mi mujer.


La relación entre ellos todavía estaba en su niñez, de pronto, mi mente pensaba que podría cambiar el resultado con acciones insanas como la que estaba llevando a cabo en este momento.


Con experiencia aprendí a llegar allá mas eficientemente. Cortar por el parqueadero del almacén donde arreglan carros para no coger el semáforo en rojo, acelerar arriba del limite para llegar a la siguiente avenida y si lograba cojerlo en verde, las próximas dos calles también me lo darían - izquierda, derecha y otra vez izquierda hasta el edificio blanco – mi corazón palpitando con celos, rabia y tantas emociones de pena y arrepentimiento.


Al llegar, parquee en frente despacio, calladamente – como para no molestar a nadie. Al abrir la puerta, la campana armo tremendo ruido y rápidamente la volví a cerrar. Camine alrededor del carro, mis pies se sentían pesados y casi inmovibles - y agarre la bolsa de lena. Caminé silenciosamente hacia la puerta con temor de que ella de pronto saliera y la deje en el escalón fuera de la lluvia devolvíendome al carro rapidamente. Prendí otro cigarrillo y manejé unos metros mientras le mandaba un texto: “La deje en frente de la puerta”.


Continué manejando despacio y desaceleré por completo hasta que mi carro paro solo. Mis manos estrangulando el timón hasta que mi cigarrillo se rompió en dos y cayo al suelo y mi cabeza termino entre mis puños. Traté de gritar lo más alto posible – pero fui incapaz. Recuerdo lagrimas rodando pesadamente por mi cara y mi grito fue invertido casi atorándome – era difícil respirar. Sentía que me tragaba mi propio corazón – y casi inmediatamente un dolor por todo mi cuerpo, en mis huesos viajando hasta mis pies y con alta velocidad subiendo hasta el ápice de mi cabeza causando destrucción en su trayectoria a todas las células de mi cuerpo.

Y no se si fueron segundos o minutos en que quede emocionalmente paralizado. No entendía que era lo que estaba pasando. Miedo, rabia, celos, duda llenaban mi cuerpo. 


Por fin fui capaz de arrancar y prendí otro cigarrillo – solo un reflejo, en realidad no lo soportaba ni me daba placer. Trate de calmarme – y por alguna razón, en la mitad de esta locura, de esta horrible situación el pensamiento más estúpido entro en mi mente: “De pronto no es lo que yo estoy creyendo.” ¿¿¿Como??? Guillermo! Toda tu vida has sabido que pasa cuando esta pasando, pero siempre sacas una excusa para convencerte de que es algo mas para no sufrir o para evitar el confrontarte a la realidad. ¡Es hora de que entiendas la realidad! ¿Qué putas crees que no está pasando?”


Lo único que sabia es que no quería contestar esa pregunta – que no seria capaz de procesar la respuesta la cual era obvia y en frente de mi – estaba siendo testigo del final de mi matrimonio de 30 años.


Situaciones como esta continuaron sucediendo por otros cuatro años. Situaciones toxicas y sin sentido común las cuales cocieron abandono, traición, crueldad, castigo e indiferencia para hacer una manta de dolor la cual me puse de dia y noche por mucho tiempo.


Con el tiempo encontré un terapista. Y encontré en esa persona alguien que me cambiaria la vida totalmente y me ayudaría a encontrar las respuestas de muchas preguntas de mi vida, de mis relaciones, de mi trauma como pequeño viviendo con una persona enferma como mi mama y una familia totalmente disfuncional – y eso solo como para comenzar.  La visite todos los días por nueve meses.


El progreso fue claro como cristal. Pasaron meses y llegue a controlar mis emociones, a no ir por allá más – con o sin propósito y a dejar de meterme pensamientos negativos y mentiras en mi propia mente.


A menudo me preguntaba por qué era que yo tenia que pasar por allá, sabiendo la tortura y el dolor que me causaría – hasta que un día lo descifre. Mientras yo permanecía en mi casa, los sentimientos de celos eran insoportables – me metía en mi carro, manejaba hasta esa casa SABIENDO que encontraría y como me iría a doler – pero una vez allá, mi emoción cambiaba de celos a rabia – algo mas controlable y menos doloroso. Los celos: Un dolor profundo en el centro del pecho, un sentimiento constante en el centro del estómago como si uno estuviera descendiendo rápidamente y constantemente, una frecuencia insoportable adentro de la cabeza, un constante estrés día y noche y el puro dolor físico en las piernas y brazos. Los celos son lo peor que sucede en estas situaciones – y controlarlos es primordial para poder ver claro y con lógica.


Cuando yo cambiaba celos por pura ira, esa energía me ayudo a sanar partes de mí ser.

Durante este proceso tuve varios consejeros los cuales todos decían cosas en común como: “Deja de tratar de verla!” “Esto tomara tiempo” – Odiaba escuchar esas palabras! Odiaba no saber que era lo que significaban – pero hoy se. Mi salvación, mi cura, mi libertad no tomaría semanas ni meses – tomaría años, por que la respuesta no estaba en averiguar por que mi matrimonio termino, la respuesta estaba en QUE HIZO QUE mi matrimonio terminara – no en términos de peleas, de discusiones, de diferencias de opinión o cosas como infidelidad problemas de dinero – sino en términos de QUIEN ERA YO y como me forme desde chico para atraer las cosas y la gente en mi vida – especialmente en relaciones intimas y amorosas. 


El proceso de sanar, la confrontación entre las verdades que negué por mucho tiempo, la vulnerabilidad de parame desnudo en la mitad de la pradera y admitir mis errores, mis desventajas, defectos, imperfecciones y de celebrar mis ventajas, mis éxitos, mis sentimientos, mi bondades y belleza fue lo que me ayudo a ENTENDER lo que paso – y lo que me paso en el final en esta relación fue el resultado de cosas que sucedieron muchísimo antes – muchísimo antes de conocerla a ella. Y lo mismo fue para ella.


Finalmente decidí recrear mi vida, edificar “La vida de Guillermo”, una vida con sentido, la cual yo administre y controle en lo bueno y en lo malo. Esta decisión empezó con el paso más difícil: Querer hacerlo


Los años han pasado – la crueldad de las acciones de mi esposa en realidad nunca paró del todo, pero una vez que comencé a sanar, el IMPACTO se convirtio en menos y menos cada día y encontré poderes en mi de los cuales no tenia idea. Mi lealtad, mi perseverancia, mi disposición a entender objetivamente y aceptar las cosas que hice y las cosas que no hice.


Hoy, mientras escribo estas palabras he recuperado partes de mi y me siento confidente y poderoso. No creo que “me acostumbre” a vivir con lo que paso. Lo que aprendí es que en la vida TODO rota alrededor de una palabra: RESPETO. Y que el “respeto” en una relación no existe ni puede existir cuando no empieza con respeto a uno mismo


No hablo de respeto con egotismo o egoísmo con demandas de que otros nos admiren o estén en nuestra estima como reyes – sino el respeto en la manera más orgánica que existe. 


El respeto de no hacer daño a otros, de no degradarlos y de que nadie te maltrate o te degrade a ti. El respeto de un chiste suave y un sarcasmo cuidadoso, en vez del de sabor acido o del que viene con propósito.  El respeto de escuchar a alguien con caridad y de expresar nuestras opiniones sanamente y respetar las de otros. El respeto de conceder sus deseos a otro en vez de forzar nuestra voluntad. El respeto de disfrutar a alguien mas y de que tu puedes ser disfrutado orgánica y simplemente. El respeto por el amor puro y su infinita fragilidad. 


Ese día que lleve la lena fue el día del comienzo de mi dolor. El dolor del abandono y de una crueldad de la cual no me habría imaginado. Pero mas que todo, un día en donde comenzó mi viaje a tener un entendimiento hondo de QUIEN SOY YO y de POR QUE deje (yo – no a nadie más) que estas cosas sucedieran, por tanto tiempo. El proceso de encontrarme, de quererme y de apreciar mi salud y seguridad emocional. Y finalmente de RESPETARME a mí mismo.


Quiero creer que ese día fue un buen día. Quiero creer que fue el punto que roto mi vida entera 180 grados. 


Una lección inevitable que la vida tenía esperándome. 


Fin